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lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Predicar con el ejemplo?



José Luis Chávez Orozco

Desde el año 2013, el presidente Enrique Peña Nieto; encabezó la puesta en marcha de una serie de reformas que pretenden “Mover a México” como el mismo slogan de su gobierno lo promete. Entre otras la Reforma Política, la Reforma Fiscal, la Reforma Energética, y sobre todo una de las más cuestionadas por un gran sector, el magisterio; hablo de la Reforma Educativa, que pretende transformar el sistema educativo nacional, de un sistema anquilosado y secuestrado por grupos de poder político-sindical, a uno donde el interés primordial sean los niños, que cuente con calidad y atienda los lineamientos que las leyes en la materia planteen, mejorando así, paulatinamente el aprendizaje de los niños y las niñas.  Uno de los cuestionamientos más señalados es el de la Evaluación, el cual plantea evaluar constantemente a los profesores; la asignación de mayor presupuesto destinado a la mejora de la infraestructura educativa, la selección de docentes y asignación de plazas por medio de un examen universal de conocimientos; evitando la venta y herencia de plazas que existía anteriormente.
La Reforma Educativa ha sido recibida con mucho agrado y aceptación por un alto porcentaje de la clase media de la población, pero en estados como Michoacán, Guerrero y Oaxaca, donde el magisterio cuenta con una de las mafias más amañadas que existen, ha logrado mantener diversos movimientos en su contra, pero cuenta con un fuerte repudio, para con los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
Será hasta 2017 en que según los profesionales de la educación de nuestro país podamos ver los resultados de la famosa y tan controversial Reforma Educativa y donde por fin sabremos si este es el camino correcto o si habremos de modificar la estructura del Sistema Educativo Nacional.
Al mismo tiempo, vimos apenas hace algunas semanas atrás, una noticia que se difundió en varios medios informativos de gran importancia en el país, sobre nivel educativo de la Cámara de Diputados, que es el menor en la última década, ¿es acaso una muestra representativa de la realidad educativa de México? O en contraste ¿es necesario u obligatorio el tener un cierto nivel académico para ocupar un cargo público? La Constitución plantea una serie de requerimientos para quienes aspiran a obtener un cargo público de representación; para ser más específicos de Diputados, Presidente de la República y Senadores, entre los candados mantiene límite de edad, nacionalidad, residencia previa, ciudadanía, etc. Pero no plantea que los funcionarios públicos cuenten con un cierto nivel educativo para desarrollar su cargo.
En la recién iniciada LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados, el 79% de sus miembros cuentan con estudios universitarios, es decir 394 diputados y el 21% restante no los tiene. El Partido Revolucionario Institucional mantiene un 82% de sus miembros en la Cámara que cuentan con estudios universitarios, le sigue el Partido de la Revolución Democrática, el Partido Acción Nacional, y al final el Partido Morena que de sus 35 diputados, 17 no tienen licenciatura, es decir el 48% de su bancada.
Las legislaturas anteriores tuvieron un 88% ó 90%, del total de sus miembros con estudios de licenciatura. Recordemos la manera de elegir a los candidatos de cada partido, el PRI que por lo regular busca a sus mejores cuadros para ganar elecciones y llena sus listas de plurinominales con destacados legisladores o funcionarios. Por otra parte, Morena, partido recién creado; con la “frescura” de sus ideales y forma de hacer las cosas, realizó un sorteo para asignar sus candidaturas, quizás no es lo mejor, pero bueno, citemos el popular dicho: “echando a perder se aprende”, quizás deberán cambiar su estatuto. Regresando al caso de Morena, en su ímpetu de mostrarse como un partido distinto a los demás, tomó esta decisión, donde el azar intervino, sin más intermediarios que la suerte, donde desde un profesor, un médico, un plomero o carpintero que militen en el partido pueden ser designados para ocupar un cargo público y no la élite o “los dinosaurios” como en los demás partidos mayoritarios.
Todo ello provoca un preocupante vacío legal, ya que mientras que para ocupar un puesto como intendente, guardia o velador te solicitan contar con secundaria o preparatoria terminada y en algunos casos experiencia, según la función a realizar. Y por el contrario, un puesto de representación popular omite señalar un nivel académico definido y experiencia previa para asumir el cargo del que el pueblo te dota.

Considero conveniente una reforma a la Constitución y a la Ley electoral, para establecer un límite mínimo de escolaridad y en casos específicos conocimientos relacionados con la temática de las comisiones que se les asignan en el Congreso de la Unión; no sería lo más conveniente colocar en la comisión de educación a un médico o a un ingeniero, o a un economista en la comisión de aguas, y así sucesivamente. Son aspectos que nuestra ley hasta el momento no contempla y que en una sociedad como la nuestra vemos que se requiere, no por moda o por llamar la atención, sino por la necesidad de integrar un parlamento funcional, y profesional acorde a los requerimientos de nuestro país.
Retomo la primer pregunta ¿Predicar con el ejemplo? Los miembros de la cámara de diputados de la anterior legislatura aprobaron una reforma en materia de educación pero ¿cómo le pides a un profesor que se prepare, sea evaluado y que cumpla con lo establecido con la ley, si el mismo parlamento está integrado por hombres y mujeres que desconocen totalmente el área en que laboran?
Resultaría conveniente generar empatía con la ciudadanía y en particular con el magisterio, realizando las gestiones necesarias para promover una nueva reforma constitucional, para que, así como fue creado el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, se autorice la creación de un órgano que regule y evalúe a los funcionarios públicos, integrando a los más capaces para el cargo, con lo cual se evitaría la falta de conocimiento y las fallas que se cometen en las cámaras de diputados y senadores.

Con todo el peso de la ley

Diana Lilia Mejía Rodríguez


Uno de los cargos con más relevancia en el régimen político, es el de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) exige una preparación más allá del carisma popular, si bien, cada ministro es electo por una votación dentro del Senado de la República, los requisitos para poder ser un candidato son estrictos; es necesaria en la vida profesional una distinción de honorabilidad y una buena reputación, entre otros, así como lo marca el artículo 59 de la Constitución.
La Suprema Corte, se compone de 11 ministros (de los cuales hasta el pasado 30 de noviembre, dos eran mujeres), electos por 15 años. Cada vez que una vacante se desocupa, es responsabilidad del Presidente de la República hacer una propuesta de tres personas, de entre los cuáles, los senadores eligen a quién portará la toga magisterial.
Para muchos abogado, este cargo es la mayor aspiración en la vida profesional, pues la responsabilidad de la SCJN  no es una tarea sencilla. Muchas veces vemos a este órgano, con una composición distante de la vida pública, pues en algunas ocasiones, seguir una discusión entre ministros es algo tan formalizado que podría parecer indistinto a la vida pública. Sin embargo, las decisiones que toman afectan de una manera indistinta a todos, sus decisiones resultan en cambios tanto en nuestros derechos y obligaciones fundamentales, como en los del gobierno.
En la actualidad son numerosos los casos populares que se tratan en el tribunal, ya sea la aprobación del aborto, el debate sobre la marihuana o la legalización de matrimonios entre personas del mismo sexo, las decisiones de la SCJN tiene relevancia indiscutible en la vida diaria.
El pasado mes de noviembre bajo el gobierno de Peña nieto, inicio la renovación de dos integrantes de este órgano, lo que serían tres nuevos integrantes en los últimos 9 meses, que prácticamente son un 30% de la composición de la  Suprema Corte. El pasado mes de marzo, entró el actual ministro Eduardo Medina Mora, en lugar del fallecido Sergio Valls Hernández. En este proceso, por primera vez, se abrió un debate en dónde participaron organizaciones ciudadanas, así como lo expuso el presidente en turno de la Comisión de Justicia Roberto Gil Zuarth.  
En esta ocasión, se discute la elección de quienes ocuparán el lugar de Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza, que terminaron su periodo el pasado 30 de noviembre, lo que desde hace algunos meses originó un intensó debate sobre los criterios bajo los que deberían de ser electos los nuevos Ministros.
Después de la designación de Medina Mora, comenzó la espera de las propuestas que enviaría Peña Nieto al Senado, pues al estar en boga la paridad de género y al terminar precisamente el periodo de funciones de una mujer (Olga) se busca el equilibrio de género. Ante ello, el Ejecutivo reaccionó conformando una de las ternas por mujeres y otra por hombres, asegurando que el puesto de la Ministro Sánchez guarde un espacio para otra mujer.
La primer terna que envío el Presidente está conformada por; Sara Patricia Orea Ochoa, Norma Lucía Piña Hernández y Verónica Judith Sánchez Valle.
De la segunda terna, son parte; Álvaro Castro Estrada, Javier Laynez Potisek, Alejandro Jaime Gómez Sánchez.
Desde antes de la elección de las ternas, los dirigentes de los partidos se proclamaron en exigencia de una selección apartidista, pues abogan al equilibrio de poderes que debe de existir en el Sistema Político Mexicano. Declaración que habrá que esperar también sea respetada en la votación que tendrán que llevar a cabo los Senadores.
La meritocracia, ya estipulada y requerida en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos para la elección de Ministros, es  algo que habrá que evaluar de cerca y si en este proceso constitucional se permite nuevamente la opinión de  las organizaciones sociales debería de tomarse más a pecho para la ciudadanía este proceso. Si bien no es la ciudadanía quien elige, si es deber suyo estar informado y hacer presión para que se tome la mejor decisión posible en el Senado.
Más allá de una cuota de género, se trata de dar una oportunidad justa a quienes pueden desempeñar mejor este rol, en cuanto a los frutos que han tenido en su experiencia profesional. Al respecto, existe una crítica creciente sobre la forma en que eligieron las ternas, pues si bien se buscó un equilibrio de género, lo que preocupa son los antecedentes de algunos de los candidatos. Por ejemplo, Verónica Sánchez que en 2009 fue acusada por la PGR por supuestos delitos contra la administración de la justicia por liberar injustificadamente a un acusado de lavado de dinero y que era requerido por E.E. U.U., y la liberación en 2014 del ex asesor del secretario de Marina Gerardo Ortega, quien fue acusado de delincuencia organizada. Por otro lado Alejandro Gómez, que mientras fungió en la Procuraduría General del Estado de México, ocurrió el caso Tlatlaya, por el que se exigió su comparecencia.
Ahora habrá que seguir las votaciones y cuidar que el Senado, continuando con la misma exigencia en la conformación de ternas, realicen un voto fundamentado en la experiencia y capacidad profesional, sin tomar en cuenta intereses partidarios y personales.
En cuanto a  los dirigentes de los partidos políticos se han proclamado públicamente el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática,  quienes apoyan la apolitización de los candidatos, y de igual forma lo han hecho las organizaciones civiles.
A unas semanas después de que se entregaran las ternas de candidatos por parte del Ejecutivo, el debate sigue abierto, y al parecer se volverá a abrir el espacio para que la sociedad civil ocupe su lugar y forme parte de este proceso. A tan poco tiempo del anterior nombramiento de Medina Mora, y con el sabor que ha dejado los procesos de  impugnación a su elección,  se espera que  estos próximos procesos sean realizados de una forma consiente.
La elección de un miembro de la SCJN es un tema de suma relevancia pues no son tan frecuentes los cambios que ocurren al interior del Poder Judicial, pero si los efectos que tienen las decisiones del Supremo Tribunal a lo largo y ancho de la federación.
Las cartas están sobre la mesa y el análisis de los perfiles que tienen los ahora candidatos, ha  iniciado.  
Habrá que tener un ojo puesto en las decisiones que estarán tomando durante las próximas semanas en el Legislativo y estar conscientes también que la búsqueda apartidista de la votación de los senadores, la abstención ideológica, en su totalidad será casi imposible. Es decir, lo que podemos esperar es un debate profundo al respecto y que los contrapesos en la elección sean buenos para la designación, o en su defecto el rechazo del Senado sobre las ternas propuesta.
A la espera de estas decisiones, el tiempo corre para estar informados.


FEMINISMO ¿REALMENTE NECESARIO?


SOFÍA OROZCO


Hablar sobre el feminismo es hablar sobre un tema bastante trillado en la sociedad hoy en día, un grupo de mujeres principalmente, en un movimiento social luchando por el reconocimiento de capacidades y derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres. Si revisamos el pasado, históricamente, los hombres han tenido oportunidades que a  las mujeres se les han negado por mucho tiempo desde estudiar hasta el mismo uso de pantalones para vestir, dejando a un lado la capacidad de la mujer de ser independiente y autosuficiente.
Como mencioné arriba, el feminismo busca una igualdad de derechos y respeto, que no se juzgue a la mujer por su estilo de vida y tenga las mismas oportunidades laborales y económicas que los hombres. No se trata de hacer un cambio en los roles y que ahora el hombre sufra lo que la mujer años atrás, se trata de que ambos sean libres de llevar la vida que deseen en igualdad y armonía dejando atrás las costumbres que ponen a la mujer bajo el cobijo de un hombre  dando pie al inicio de nuevas.
Y es que hasta aquí todo parece sonar bien, pero al feminismo tiene que hacer lo que otro tipo de ideologías, o se adaptan a los nuevos tiempos y las nuevas maneras de pensar, o tienen el riesgo de caer en un punto de llegar a ser ridículos. Que hay cuando este movimiento se deforma y se pierde el sentido de esta supuesta igualdad que se busca, llegando casi a satanizar la figura masculina, así es como lo llega a expresar la filósofa Mary Dalí: “Si la vida es sobrevivir en este planeta, tiene que haber una descontaminación de la tierra. Creo que esto será acompañado de un proceso evolutivo que se traducirá en la reducción drástica de la población de varones”- el lobo siempre será el malo si solo escuchamos la versión de Caperucita-. Aquí es donde entra mi opinión y postura contra esta corriente, porque si bien estoy en favor de la igualdad de género entre los hombres y las mujeres, estoy contra el feminismo, ya que en sí, a mi ver este movimiento no busca una igualdad, sino una supremacía de la mujer sobre el sexo masculino, y en que me baso para tomar esta postura en desacuerdo a dicho movimiento:
 ¿Algunas vez se ha visto feministas reclamando por ciertos beneficios de las mujeres sobre los hombres? Acaso se ha visto que haya refugios para hombres maltratados, programas de defensa legal para el abuso, no hay una asesoría legal para ellos como para las mujeres, no, ellos simplemente son ignorados, entonces, ¿dónde está esa igualdad de la que tanto se presume? Los hombres son obligados a tener y mantener altos estándares sociales, igual que una mujer… y aun así, hay feministas que siguen diciendo que los hombres se ven beneficiados y privilegiados y las mujeres, oprimidas… como mujer, en un divorcio es casi  seguro que la custodia se quede para la madre por el simple motivo de ser mujer, y un hombre debe demostrar que es capaz de mantener y cuidar a los niños; los hombres se han sacrificado física y emocionalmente para alimentar, mantener y proteger a las mujeres e hijos y ninguno de esos esfuerzos, sacrificios, sufrimientos y logros es algo que vean las feministas que reflejan a los hombres como explotadores y opresores, en caso de ir a la cárcel. Una mujer recibe la mitad de la sentencia que un hombre por el mismo crimen; si una mujer dice ser violada aun sin pruebas se le toma en cuenta de inmediato, como mujer es más probable obtener un trabajo en cualquier lado, sin importar si se está calificada o no, simplemente para cubrir cuotas de genero requeridas, como sucedió en México: El PT ( Partido del trabajo ) se vio obligado a dar de baja a uno de sus candidatos para la diputación y poner en su lugar a una mujer, esto por la reforma político – electoral, la cual menciona que debe haber una igualdad de género en las candidaturas tanto para la Cámara de Diputados como para la de Senadores, por lo que el 50 por ciento de espacios debe ir para mujeres y el otro 50 por ciento para los hombres, “premiando” así la trayectoria que esta mujer tenía en el partido y no poniendo a alguien que realmente cumpla con los estándares necesarios y los votos requeridos para ocupar dicho puesto.
Entonces vuelvo a preguntar, ¿acaso hay feministas que estén luchando contra estas injusticias, contra esta falta de igualdad? Pienso pues que, si el feminismo buscara realmente igualdad, veríamos feministas protestando por hombres violados, protestando por una igualdad en cuanto a condenas por crimen, veríamos hombres que son atendidos por ser atacados por sus mujeres y no se les juzgaría de “menos masculinos”, pero no, éstas son cosas que las feministas no toman en cuenta cuando quieren ejercer su ideología. No se ve la misma representación de hombre y mujeres en este tipo de problemas que realmente impactan en la sociedad y que realmente necesitan esta igualdad que se busca.
Como vemos, feminismo no es sinónimo de igualdad, y no estoy diciendo que los hombres tengan más problemas que las mujeres o viceversa, ambos géneros tienen problemas. No soy feminista, porque el feminismo no busca la igualdad, busca el sentirse un poco más que el hombre, porque representa solo los conflictos de un género y no de ambos, como debiera ser, porque creo en la igualdad entre hombres y mujeres en todos los aspectos, porque creo que un trabajo debe ganarse por méritos propios y no por llenar una cuota, porque las feministas han logrado hacer y crear perfectamente un mundo sexista contra el hombre al cual, evidentemente, no quiero pertenecer; prefiero y creo, en un mundo de igualdad y justica entre hombres y mujeres y no en un mundo feminista en donde todo se tiene que llegar a etiquetar por el algún género.